No voy a mentir. Cuando esta mañana he encendido el ordenador tenía algo de esperanza en que, entre los correos, apareciese alguna entrevista de trabajo. Pero no. Ninguna empresa me ha escrito en estos días. Quizás esta forma de buscar trabajo no sea tan efectiva como pude imaginar. O, quizás, no estoy moviéndola correctamente. Se acerca el día 50 y debo pensar rápido…

He pasado unos días geniales en Córdoba. Me encanta visitar lugares con historia. Y, esta ciudad, tiene mucha. He tenido la tentación de conectarme a la red para ver qué se cocía pero… me he resistido. Mi objetivos eran reír (y puedo asegurar que lo he conseguido) y desconectar (sinceramente… no lo he conseguido al 100%… quizás tampoco al 50%) La mente trabaja demasiado rápida. Y piensa en lo que no debería pensar. A los 18 años comencé a hacer Yoga. Me guiaron para apagar el interruptor cuando quisiera. Y lo conseguí en alguna ocasión. Pero no he practicado de continuo. Es más, llevo casi 2 años sin hacerlo. Y, en estos momentos, apagar el interruptor se me hace muy complicado. Por suerte, hay actividades que me ayudan a olvidar mis preocupaciones. Actividades que intento retomar. No creo que sea el mejor consejero pero yo lo suelto y quien quiera hacer uso de él que lo haga: intentad no dejar de lado aficiones y actividades que os gusten. No voy a negar que, alguna vez, me he sentido mal utilizando parte de mi tiempo diario en actividades de ocio que nada iban a aportar para mi crecimiento profesional (y más estando desempleado) Pero es un error. Porque corres el riesgo de perder tu personalidad y convertirte en un triste, malhumorado y desequilibrado ser gris que sólo piensa en encontrar trabajo. Pues no. No hagamos eso. Si te gusta salir a correr… sal a correr. Si te gusta tocar la guitarra… toca la guitarra. Si te gusta jugar a videojuegos… juega a videojuegos. Si te gusta la papiroflexia… haz barcos de papel. Pero no dejes de hacer todo aquello que te aporte felicidad. El trabajo es importante. Muchísimo. Pero no lo es todo. Podemos estar en paro pero tener unos horarios para cada cosa no está mal. En fin… que ya que la situación que estamos viviendo es durísima… no la hagamos más dura apartando de nuestro lado aquellas cosas que nos aportan felicidad.

Pues eso… que en estos días no he tenido avances en la aventura. Esta mañana he hecho un examen para un curso gratuito. Un curso que me interesa. Porque seguir formándome (y no sólo en idiomas) no es incompatible con mi búsqueda de empleo. Ahora… 160 personas… y tan sólo 16 plazas. A-L-U-C-I-N-A-N-T-E.

Fin del lunes. A dormir y a esperar un martes con posibles sorpresas. Porque las sorpresas son eso: sorpresas. Y puede que mañana me encuentre con alguna. ¿Por qué no?

Espero que hayáis tenido buen comienzo de semana :)

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