¿Alguna vez has escuchado una vocecilla dentro de ti diciéndote cosas del tipo “ni se te ocurra hacer tal cosa… total, no te va a servir para nada”? Digo vocecilla porque hay quien la escucha así en plan agudo como si se tratase de un duendecillo aunque también podrías escucharla grave como si el que hablase fuese el Increíble Hulk. La mía es más como si me lo dijese Risto, fíjate tú. Pues esa voz es la de tu saboteador. Más abajo hablaré de ello. ¿A ti que te suele decir tu saboteador?

De lunes… y me podría ir a la playa.
Todos los años, mis padres se van una temporada a la playa. No. No tenemos casa allí. Pero sí suerte. Suerte porque un amigo de mi padre tiene un pequeño apartamento y se lo deja en los meses de verano en los que no van ellos. Esta semana me habría gustado ir unos días. La playa donde están es un poco full de Estambul pero… el simple hecho de poder salir a correr junto al mar… ya es un puntazo. Pero no. No puedo. Que… ¿por qué? Porque la última vez que fui a aquella casa encendí el WIFI del portátil creyendo que me podría conectar a alguna red y…

No hay redes gratuitas disponibles. Muy listo yo (que lo soy) he buscado información en la red sobre Internet portátil por USB. Y he dado con unos precios muy buenos de Internet por días con Orange. Los ojos se me han puesto tan grandes como mis orejas (y os aseguro que son enormes). ¡Qué bien! ¡Me puedo ir a la playa! Así que he cogido el coche y he ido a una tienda para que me explicasen cómo iba esto de Internet Prepago. Por tan sólo 3.50€ podría tener Internet cada día que quisiese. Perfect! Ya. Claro. Chaval… que te voy a dar dos hostiajas bien dadas… que necesitas gastarte 50€ en el aparatito. ¡Ups!

Y sin Internet no me puedo ir. Porque, aunque esté en paro, me muevo muchísimo por la red. Y lo necesito. Y más ahora… que estoy preparando una cosilla. Bueno… varias. Así que… no me puedo permitir estar una semana entera sin red. Supongo que me iré un par de días nada más.

¿A que es interesantísimo el post? :D ¡Perdón!

¡La semana pasada me fui de viaje!… al INEM.
Nada. Uno que se aburre y como no tiene pasta para viajar como hacía antes (sniiiifffffffffffffffff) pues se busca destinos alternativos. Así que una mañana hice la maleta, me monté en el coche y me fui a la República Independiente del INEM. Como buen turista, me encanta involucrarme en los lugares que visito y realizar las actividades típicas de la zona. Por ello, me inscribí para poder tener la tarjeta del paro. Resulta que hace poco trabajé un par de días y tenía que inscribirme de nuevo si quería demostrar de algún modo que soy un desempleado (en algunos sitios te hacen descuentos especiales… y te miran raro) Me encantó cuando la chica me dijo… por lo bajinis… “voy a poner que tienes un mes de experiencia en lugar de dos días”. En ese momento estaba bebiendo agua y casi me atraganto. Me empezaron a sudar las manos. Miré hacia los lados tremendamente nervioso esperando que nadie le hubiese escuchado.

Cómo callar a tu saboteador interno

¡Señorita, me van a meter en la cárcel por su culpa!

No quiero ir a la cárcel. Otra vez no. La chica lo dijo en un tono más cercano al de un traficante de drogas. Incluso parecía que me estuviese dando la contraseña de la cuenta de correo de Obama. Le dije que sí. Que pusiese un mes de experiencia… aunque era una actividad de la que tengo como… ¿5 años de experiencia anterior? Pero, mira, salí del INEM muy sigiloso, casi caminando pegado a la pared y silbando… tenía miedo de que algún coche oficial me detuviese porque aquella chica tan simpática (y esto no ha sido sarcástico) me puso 28 días de más en la experiencia. Lo sé. Soy un rebelde.

Me he comprado una pizarra.
Toma dato interesantísimo pero… ¡me hace ilusión! Este fin de semana viví una aventura espectacular. Me compré una pizarra y la colgué en la pared de la buhardilla desde la que escribo cada día. No fue nada fácil. Soy un poco manazas (pero escribo bien, ¿a que sí?) y casi hago una cueva taladrando la pared. Pero… ¡toma resultado molón!

saboteador cerebral

¡Pizarra para ordenar la neurona!

Mi neurona necesita mucho orden. Y más ahora… que tengo tantas cosicas dentro. Si las dejo plasmadas en una pizarra… seguro que no se me pasa nada y que administro mejor mi tiempo. Ayer le comentaba a una amiga que para estar en paro… tengo menos tiempo libre que cuando trabajaba. Es más, antes veía un montón de series de TV. Ahora me siento mal porque pienso que ese tiempo debería utilizarlo para encontrar solución a mi problema económico/profesional.

El saboteador.
Ahora sí. Retomo el inicio del post. Ayer pensé mucho sobre el saboteador personal. Lo que me ha llevado a escribir una entrada sobre ello en el blog de Tarifas Blancas. Ya lo he dicho varias veces pero… estoy muy contento de que se fijasen en mí gracias a este blog y me ofreciesen trabajar con ellos. Ya son dos empresas para las que escribo. Mmmm… si escribiese para 5 o 6 más… creo que podría tener un sueldo en condiciones… dejadme pensar… mmmm…

Lo que comentaba. Que el tema del saboteador me parece muy interesante. El saboteador somos nosotros mismos. Damos respuestas negativas a aquellas preguntas o acciones que nos empujan a hacer algo.

– ¡Voy a mejorar el diseño de mi curriculum y a enviar a un montón de empresas!
– ¿Pero de qué vas? Además de haber pocas ofertas de empleo… tu CV es mucho peor que el de la gran mayoría. No pierdas el tiempo.
– Vaya. Tienes razón. Gracias, saboteador.

La actitud es básica en cualquier aspecto de nuestra vida. Estoy seguro de que el optimismo se transmite al igual que el pesimismo (aunque este segundo sea más fácil de transmitir). El saboteador hace que tomemos actitudes negativas aunque nuestras aptitudes sean positivas. Si no lo sabías… ya te lo digo yo: al saboteador se le puede callar. ¿Cómo? Poniéndote en acción. Si os parece interesante el tema, os invito a que leáis el post que he escrito esta mañana. Además, ayudaréis a que el blog tenga visitas y mi trabajo sea aún más valorado. ¡Gracias!

Podéis leer el post completo AQUÍ.

Y por hoy… apago el ordenador. Otro de esos lunes sin grandes noticias, sin grandes cambios, ni grandes avances. Pero… con muchos motivos para no perder la sonrisa. Uno de ellos… ver cómo, nada más publicar el post, gente de diversas partes de España y Latinoamérica entran para leerme. Os aseguro que me encanta saber que seguir escribiendo os ayuda de algún modo. Atrás quedó aquello de los 100 días…

¿Y a ti que te suele decir tu saboteador?

¡Buenas noches!
Abrazos para todos.

PD1. Nunca he ido a la cárcel. Que es coña. ¡Por si había dudas! jajajajajajaja
PD2. Voy a por ello. Porque cuando conseguimos lo que queremos, cuando sentimos que hemos hecho un sueño realidad, cuando salimos a la calle por la mañana y sonreímos tan sólo porque podemos sentir el Sol en nuestra cara… nada es…

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8 respuestas a Cómo partirle la cara a tu saboteador y otras historias cotidianas.

  1. Musetta dijo:

    Buena entrada y buen tema
    Mi saboteador (por que seguro que es hombre) me dice que con mi edad no voy a volver a ser contratada nunca…pero estoy sorda completamente para él.
    Un abrazo, JP

  2. Rosa dijo:

    Mi saboteador, q es la voz de un hombre, me tiene frita xq últimamente no hay manera de que se callé!!asi q creo necesito más acción, más deporté, más tranquilidad para ver si mi saboteador se marcha de mi cabeza! aunq con la incertidumbre del q hacer, q decisión tomar no es fácil!me encanta tu blog!

    • Ya. A veces es muy complicado hacerle callar. Sobre todo cuando has tenido varios días ‘invisibles’. Algún día hablaré de esto en el blog.

      Con las cosas que dices… seguro que le haces callar. Sobre todo, con más acción.

      Me encanta que te encante el blog :)

  3. eva dijo:

    Vaya¡¡¡ Pensé que yo sola “oía” esas vocecillas… tengo que reconocer que mi saboteador es mujer….soy yo misma claro¡¡¡¡ ainss…..Un saludo y Suerte¡¡¡¡¡¡¡

  4. Hepburn dijo:

    ¡Ay JP! ¡Cuántas formas puede tener el saboteador! El mío es un puñetero optimista.
    Hoy he hecho un examen, en el que me dejado la piel, las neuronas y la energía, me he preparado para uno de los exámenes más bestiales de mi vida, y he hecho unos cuantos. Gracias a los benditos y archinecesarios recortes y a un cambio de ley educativa, me he visto este año presentándome a un examen por libre, y ¿qué me he encontrado? Voy a utilizar el símil de una de mis compañeras, es como si te prepararas para un examen súper difícil de inglés y te encuentras con uno súper fácil de francés, y el profesor argumenta, ¡Pero sí es un regalo! Oiga sí, no lo discuto, pero es que yo me he entrenado para escalar el Everest, que es lo que se esperaba de mí, no para hacer submarinismo en una poza.
    Lo más frustrante de todo es que sólo he protestado yo, y se me han unido después dos personas, dos chicas para ser más exacta. ¡De unos treinta!
    Mi saboteador es un optimista que me dice que si te esfuerzas y trabajas duro conseguirás tu recompensa. ¡Mal nacido mentiroso!
    A pesar de todo, recomiendo a todo el mundo que sea optimista. ¿Por qué? Yo que sé, supongo que porque te ayuda a ser más feliz y más fuerte, y el pesimismo no te da absolutamente nada.
    Muy buena tu entrada de Tarifas Blancas, pero cuidado con el saboteador, puede adquirir la forma más insospechada.
    Gracias por tus posts, nos ayudan, nos animan y nos acompañan, que no es poco, es muchísimo.

    • Más que formas… voces. Y aparece cuando menos te lo esperas. Pero, casi siempre, cuando tienes que tomar una decisión importante o cuando andas perdido. Pero… mira… si el tuyo es optimista… yo no le llamaría saboteador.

      Vamos a ver… si yo he estudiado muchísimo para un examen de inglés… y me ponen uno de francés… aunque sea facilísimo… si no tengo ni papa de ese idioma… SUSPENDO. Para mí no sería un regalo.

      Espero que hayas aprobado y con la nota que mereces.

      Sí. Hay que ser optimista pero… sin llegar al happycieguismo. Osease… a ser tan tan optimista que no seas consciente de los palos que te están dando. Y de esa gente… la hay. Es como la ansiedad. En su justa medida… es positiva. Porque la ansiedad es un método que tiene nuestro organismo para dar un toque de atención: “chaval, ojo que hay algo que no va bien en tu vida”.

      Gracias a ti por leer y, sobre todo, comentar. Un blog se alimenta del feedback :)

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