Hoy toca entrada breve. Este fin de semana me dijeron que me tomase vacaciones en el blog. La verdad es que no lo he hecho desde que lo abrí hace casi un año. Constancia es el nombre de mi vecina del cuarto. Hoy seré breve porque se ha hecho bastante tarde. Además, lo que quiero compartir no necesita de grandes parrafadas.

Esta tarde/noche he quedado con una compañera de carrera con la que hacía meses y meses que no quedaba. Nos hemos puesto al día y hemos conversado sobre el desempleo. La última vez que coincidimos, los dos estábamos trabajando. Me ha preguntado por la entrevista de trabajo que tuve el viernes y hemos terminado hablando sobre su última entrevista. No tiene desperdicio. El post de hoy quiero dedicarlo a la ‘anécdota’.

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Cuéntame un cuento y verás qué contento.

Una mañana, a las 11 le llamaron al teléfono. La empresa Ajandermoreneision S.A. quería entrevistarle para un puesto de trabajo. Habían dado con ella a través de una ETT. La entrevista debía ser (SÍ o SÍ) ese mismo día dos horas después. Por lo que parecía, la incorporación era urgente. Si llega a decir que no podía estar lista en tan poco tiempo… habría perdido la oportunidad de trabajar en Ajandermoreneision. Así que se presentó en la oficina. La primera pregunta que le hicieron fue “¿Estás casada?”. La siguiente hacía referencia a la cantidad de dinero por la que estaría dispuesta a trabajar. Le preguntaron algunas cosas más y no le explicaron nada sobre condiciones de trabajo o sobre la empresa misma. Sólo sabía cuál era el puesto. Cuando le preguntaron si tenía alguna duda dijo que le gustaría saber horario y sueldo. La respuesta… “Horario de 9 a 21.00 horas con una hora para comer. De lunes a viernes más un sábado y un festivo discontinuos”. Si sacamos cuentas son como unas 60 horas semanales. El sueldo… sería el establecido por convenio… más bajo del que ella esperaba por tantas horas semanales.

La chica no aceptó. Y la empresa llamó a la ETT para decirle que estaba muy interesada en ella. Que esas condiciones abusivas las había comentado sólo para probar a la chica y ver su nivel de interés. Pero… la chica… se negó a aceptar. Mi pregunta es: si tuvieseis una empresa y buscaseis a alguien realmente competente para trabajar con vosotros, ¿le engañaríais con unas condiciones ficticias para ver ‘por donde sale’? Si Ajandermoreneision decía la verdad, creo que debería haber sido sincera desde el comienzo. No sé. A la chica no le dio buena imagen. Además, no le llamaron a ella sino a la ETT para decir que todo había sido una ‘prueba’. Por cierto, la persona que se incorporase lo haría un mes más tarde.

Otra cosa que me gustaría compartir sobre la conversación que he tenido hace un rato es otra pequeña reflexión. Y es que… aún no sabe en qué quiere trabajar pero sí que tiene que ser en algo en lo que tenga contacto con la gente. Ella estudió lo mismo que yo. Y creía tener claro durante la carrera a lo que se quería dedicar. Pero, años más tarde, lo único que sabe es que necesita interactuar con la gente. Ha sido muy feliz realizando trabajos que nada tienen que ver con sus estudios. Y es que saber a qué nos queremos dedicar no es nada fácil… pero cada día tenemos algunas pistas sobre lo que queremos y lo que no. Y eso, quizás, nos puede ayudar a dar con ello.

Fin del post. Y fin del martes. Un día raro. Gris. Casi frío. Y con los ojos rojos de tantas horas frente al ordenador.

Buenas noches y buena suerte. Seguimos luchando.

PD. Me encanta aprender. Sobre todo, de las…