En un día pueden pasar tantas y tantas cosas inesperadas. Como cuando dices «voy a salir por darme una vuelta» y cuando llegas a casa… a saber tú a qué horas… piensas «¡qué noche!» Cualquier día puedes sorprenderte. Te pueden pasar multitud de cosas (agradables… hablemos de lo agradable, ¿ok?) que no esperabas. Encontrarte en un supermercado con ese amigo que hacía tantísimo que no veías, meter la mano en el bolsillo de tu chaqueta y sacar un billete de 50 euros que dabas por perdido, poner la TV estando un poco de bajón y ver que está comenzando esa película que siempre te anima, una llamada de teléfono que no esperabas de alguien proponiéndote ir a un concierto que no sabías que había, conocer a alguien mientras ojeas discos en una tienda y que te caiga genial, llevarte un beso que dabas por perdido.. No sé… pueden pasar muchas cosas. Y ¿por qué no?… que te ofrezcan un trabajo.

Martes. ¿Y de qué hablo yo el día antes de que la cuenta llegue a cero? Porque si casi siempre me notáis a tope de ánimos para manejar esta crisis que me ha llevado al paro… que hace que estruje hasta la saciedad a mi única neurona que quiere responder aún… que me mantiene más activo que nunca para defenderme… que… que… que esto termina mañana… ¿a quién voy a engañar? Hoy… estoy algo desanimado. Ojo… no del todo. Cuidado. Ni pesimista. Sólo un poco… de bajoncillo. Han pasado 99 días y sigo despertando cada mañana para ir a trabajar (trabajar = buscar trabajo) Pero no pierdo la esperanza: mañana podría ocurrir algo. Si no es así… lo tomaré como el final de una etapa… pero el comienzo de otra.

Esto será un empezar de cero. Me viene a la cabeza un tema de Niños Mutantes, que no pondré porque creo que ya lo he puesto aquí o en las redes sociales.

Hoy… no habrá más reflexiones en el blog. Hoy… quiero descansar como siempre hacía el día antes de un examen. Me voy a poner un episodio de una serie e intentaré dormir pronto. Quiero estar al 100% mañana. Hoy soy más consciente que nunca de que… el tiempo… pasa demasiado rápido.

Demasiado.

Por eso insisto en que debemos tener una escala de valores clara. Por eso insisto en que debemos buscar la felicidad. Por cierto… la felicidad es el camino que conlleva su búsqueda.

Buenas noches.

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