Recuerdo un día, estando en una playa de la zona de Alicante, decir aquello de “me pongo una fecha”. En aquella ocasión me puse hasta diciembre. La empresa en la que trabajaba cerró sus puertas en abril. Pocos meses después, me puse esa fecha. Si no encontraba nada antes de diciembre (justo cuando la cuenta atrás de este proyecto llegaría a cero)… haría las maletas. Vale. Eso suena muy bien (o no) pero… ¿dónde? ¿Con qué dinero? ¿Con qué objetivo? Llegó la fecha y no me fui. No fue cobardía ni indecisión. Fue un ‘no es el momento’.

Calendario

«Del día tal no pasa» JA-JA-reJA

Sería un tiempo después cuando me puse otra fecha. Pero esta vez para retomar el inglés y sacarme un título oficial. Y lo cumplí. Pero… además de esa fecha me puse otra. Si no consigo nada antes de septiembre, retomaré mi doctorado. Sí. Hace unos años parecía que mi actividad profesional estaría ligada directamente con la enseñanza superior. Terminé la segunda carrera con un proyecto final que hizo que me propusieran para una beca de investigación. La cosa… finalmente… no cuajó y no tuve la suficiente solvencia económica como para dejar mi trabajo de recién licenciado y dedicarme solamente a estudiar. Por eso, el año pasado me puse esa fecha. Septiembre. Preparé toda la documentación y me aceptaron en la universidad. Pero no conseguí recaudar el dinero necesario para la matrícula. Así que… desestimé, por el momento, la vuelta a las aulas.

Y ahora, ¿tengo alguna fecha? No. Me aterroriza. Porque las ‘fechas’ se echan encima. Y buscas excusas para alargarlas porque no has conseguido encontrar una solución. Y no porque no hayas hecho todo lo posible sino porque, quizás, la suerte no está de tu parte.

Y ahora, ¿qué hago? Ayer estaba algo flasheado. No sé si la gente que tuve cerca me lo notó. Pero este día de la semana sigue siendo complicado. Es la primera vez en mi vida que estoy tanto tiempo sin ‘trabajar’. Y lo digo entrecomillado porque, aunque tengo encargos esporádicos, no llego a conseguir una remuneración que me permita la medio estabilidad que una vez tuve. En fin… que sigo pensando y pensando y pensando. Y me duele la cabeza. Pero sigo pensando. “Nenico, deja de pensar que no es güeno”, he escuchado en alguna ocasión. Pero es lo único que me queda para vislumbrar ‘hacia dónde tirar’.

Hay un vídeo bastante inspirador que quiero compartir al final de la entrada. Te lo puedes tomar como un ‘mal de muchos, consuelo de tontos’ o como un ‘aunque no tenga una fecha, aún puedo conseguirlo’. Qué difícil es saber lo que se quiere hacer, ¿verdad? Cuando iba al instituto tenía muchos oficios en mente. Pero me decanté por uno en particular porque cuando veía profesionales de ese campo me venía a la cabeza la siguiente frase: “espera, se lo están pasando genial y… ¿cobran?”. La comunicación en general y el entretenimiento en particular han sido siempre mi pasión.

Admiro a los médicos porque ellos nos ayudan a alargar la vida. Admiro a los ingenieros porque ellos construyen el mundo. Admiro a los profesores porque ellos nos acompañan en nuestro proceso de aprendizaje. Pero también admiro a los comunicadores porque pueden informar pero también entretener. Y el entretenimiento es totalmente necesario. Y más en esta etapa que nos ha tocado pasar. Esta noche veré varios episodios de una serie y me ayudará a desconectar de mis problemas. Eso… es para admirarlo. ¿O no?

Los Beatles tuvieron que escuchar frases hirientes que decían que no llegarían a nada. Walt Disney fue despedido de un diario porque decían que no era original y creativo. Michael Jordan pasó un tiempo llorando en su habitación porque le dijeron que el baloncesto no era lo suyo. Ellos sabían lo que querían. Ellos estuvieron a punto de darse por vencidos. Si aún no sabes qué quieres hacer con tu vida… no te preocupes porque lo sabrás. Y cuando lo sepas… querrás conseguirlo.

Espero que hayáis tenido un buen comienzo de semana. El mío ha estado muy bien. Incluso comenzando en lunes.

Buenas noches y buena suerte.

PD. Estoy seguro de que dentro de unos años pensaré en esta etapa laboral de mi vida y sonreiré al recordar el blog y…

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4 respuestas a Ponerse una fecha.

  1. Mónica dijo:

    hola, yo también soy de ponerme fecha pero… no sé que me ocurre que las fechas y los planes no están hechos para mí y no los cumplo. Yo también he pensado en ir, en aprender inglés o aprenderlo bien, porque algo se pero no lo suficiente., pero no sé…
    En fin… te mando un abrazo y te deseo una buena semana.

  2. Lau dijo:

    Hola, yo si, me puse una fecha.
    Y la cumpli, una y otra vez, como cosas que no he cumplido jamas.
    Siendo valiente. Haciendo maletas y echandole un par.
    Y sabes ….he descubierto algo, las fechas, los lugares, no son importantes, lo importante es lo que se saca de todo.
    A veces haber tenido una fecha quiza no pudo ser lo mejor que te pudiera haber pasado…nunca se sabe.
    Y por una vez en la vida, encantada de parar. De no tener fechas.
    Te digo….un blog muy interesante.

    Lau

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