Parece que fue ayer. El paso del tiempo es terriblemente rápido. Recuerdo cuando monté esto de los 100 días. La cuenta atrás me recordaba el tiempo que me había puesto para superar el reto. Y cada día pensaba “aún falta mucho”. Pero el tiempo no se detiene aunque tú lo hagas. Y hay dos tipos de sensaciones. La de “qué rápido pasa el tiempo pero cuánta distancia he recorrido” y la de “qué rápido pasa el tiempo y sigo en la misma posición”. ¿Sabéis a las sensaciones a las que me refiero?

rapidez del tiempo

Mientras pestañeas… también pasa el tiempo.

¿Qué tal vuestro fin de semana? El mío muy tranquilo. El sábado me encerré en un estudio de sonido para grabar unas canciones y ayer domingo… en casa preparando otro proyecto que me han pedido. Un proyecto que me hizo pegar un salto el viernes cuando me lo propusieron. Es exactamente lo que más me apetece hacer en estos momentos. ¿Saltar? No. Aunque no estaría mal. Me refiero al tipo de proyecto que me pidieron que preparase. De todos modos…. utilizaré una frase que alguien que me conoce bien compartió conmigo una vez. Y es que… “no hablemos de puentes hasta que tengamos río”.

Cuando he comenzado a escribir esta entrada tenía en mente el paso del tiempo. Porque echo la vista atrás y veo lo rápido que camina y lo fugaz que es todo. Tanto para lo bueno como para lo malo. ¿Quién no se ha agobiado alguna vez por el paso del tiempo? Cuando haces algo que te gusta… querrías detener el tiempo. Cuando estás pasando una mala etapa… querrías que pasase rápido. Pero estoy seguro de que si pudiésemos invernar unos cuantos meses para despertar y sentirnos mejor… sería contraproducente. Nos arrepentiríamos del tiempo que se nos habría escapado. Y más si ha sido mientras dormíamos.

Con todo esto quiero decir que… hay que aprovechar el tiempo. Y parece que lo esté diciendo un anciano con miles de experiencias a sus espaldas pero… tengo mis razones de peso para decirlo. Si tienes la posibilidad, haz una y otra vez aquello que te proporciona felicidad, aquello que te hace sentir vivo, aquello que te suma y no te resta. Porque no sabes si, algún día, no podrás volver a hacerlo. Y toma decisiones. Yo he pecado más de una vez de ‘alargar momentos de toma de decisiones’. Por ejemplo, cuando cerró la empresa en la que trabajaba… tardé unos meses en decidir crear esta web. Y, tras los 100 días, he tardado demasiado en probar ‘por mi cuenta’. Pues bien… desde que he decidido ofrecerme como freelance… me llegan algunos ingresos que antes no llegaban. He conocido a muchos profesionales, he ido a multitud de eventos, me estoy dando a conocer dentro del mundillo y me llaman para ofrecerme proyectos. ¡Ojo! proyectos sin confirmar. Pero ya es un paso que grandes profesionales piensen en mí para participar.

Con todo esto sólo quiero compartir que… sólo tenemos una vida (esto no es un videojuego), el tiempo pasa muy rápido, el objetivo es la felicidad y… seguramente… la felicidad sea todo aquello que hacemos durante el recorrido de su búsqueda.

Hoy estoy escribiendo nada más despertar. Quiero pasar el día frente al mar. Con material para leer pero… frente al mar. Lo NECESITO.

Buenas noches a todos. Si todo va bien… esta entrada se habrá publicado por la noche :)

PD. Cuando tantas cosas me rodean y presiento que me quieren atacar… sólo puedo hacer una cosa: cerrar los puños con fuerza, prepararme para defenderme y respirar profundo aunque tenga que ayudarme de un…

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